El turismo de entrenamiento en altitud crece en los Andes entre corredores y ciclistas

Corredores y ciclistas eligen ciudades andinas como Quito o Cuenca para entrenar por encima de los 2.000 metros, aprovechando la eritropoyesis natural que mejora el rendimiento aeróbico según estudi

El Turismo de Entrenamiento en Altitud Crece en los Andes

Trek Andes

Alt: Entrenamiento para treks en los Andes

Cada vez más corredores de fondo y ciclistas compran billetes a ciudades andinas por encima de los 2.000 metros, y no van de vacaciones. Van a entrenar. La hipoxia natural a esa altitud obliga al cuerpo a producir más glóbulos rojos, y eso mejora el rendimiento cuando vuelves a competir a nivel del mar. Suena a ciencia ficción, pero es fisiología básica. Los corredores que organizan estos viajes gestionan todo desde el teléfono, y muchos aprovechan los tiempos muertos entre sesiones para probar apps nuevas, desde trackers de altitud hasta un 1xBet registro rápido o cualquier servicio que no conocían antes de viajar. Quito, a 2.850 metros, se ha convertido en epicentro de este fenómeno. Y los datos ya lo confirman.

Por Qué Entrenar a 2.000 Metros Cambia el Cuerpo

Por encima de los 1.500 metros la presión barométrica cae. El oxígeno no desaparece del aire (ese es un mito sorprendentemente persistente), pero entra con menos fuerza en los pulmones. ¿La reacción del cuerpo? Fabricar más eritropoyetina, la famosa EPO, que a su vez dispara la producción de glóbulos rojos. Más glóbulos rojos, más capacidad de llevar oxígeno a los músculos. Y cuando bajas a competir al llano, toda esa maquinaria hematológica extra sigue funcionando durante semanas.

Eso sí, no ocurre de un día para otro. Los estudios hablan de entre dos y cuatro semanas de exposición continuada para que la adaptación sea seria. Un metaanálisis de 2025 publicado en PMC (13 estudios, 276 participantes) confirmó aumentos medibles en hemoglobina y masa de hemoglobina. Dato llamativo de PubMed: los niveles de EPO casi se duplican en las primeras 20 horas tras llegar a altitud. Nadadores de élite que hicieron campamentos de tres a cuatro semanas por encima de 2.300 metros ganaron un 4.9% en hemoglobina y un 4.5% en hematocrito, según Frontiers in Physiology.

Modelo

Cómo funciona

Resultado

Vivir alto, entrenar alto

Residir y entrenar por encima de 2.000 m

Más glóbulos rojos, pero menos intensidad posible

Vivir alto, entrenar bajo

Dormir arriba, sesiones fuertes abajo

Mejor rendimiento + intensidad mantenida

Vivir bajo, entrenar alto

Subir solo para sesiones puntuales

Exposición insuficiente, eficacia limitada

 

Un estudio con 39 atletas lo dejó bastante claro. Tres grupos, tres modelos. Los tres aumentaron glóbulos rojos y VO2 max. Pero solo los que dormían arriba y entrenaban abajo mejoraron sus tiempos reales en carrera. Los otros volvieron con mejor hematología y peor forma competitiva, probablemente porque a 2.500 metros no puedes mantener la misma intensidad que al llano y acabas perdiendo chispa.

Quito Como Laboratorio Natural

Quito está a 2.850 metros, rodeada de volcanes con senderos que trepan por encima de los 4.000, y a veinte minutos en coche tienes los valles de Cumbayá y Tumbaco a unos 2.300, donde puedes hacer series de intensidad sin que la altitud te aplaste. Es el modelo "vivir alto, entrenar bajo" convertido en accidente geográfico.

El Quito Trail by UTMB celebró su segunda edición en 2025. Cerca de 3.000 corredores, rutas de 8 a 80 kilómetros cruzando páramos andinos y bosque nublado, meta en el Centro Histórico. Los fundadores del UTMB fueron después a recorrer la ciudad y hablaron abiertamente del potencial de Quito como sede fija para carreras de montaña. Según la ONU Turismo, el turista de aventura gasta entre 900 y 1.500 dólares por visita, lo cual explica que las autoridades locales estén prestando cada vez más atención a este segmento.

Ocho de diez categorías en la edición 2025 las ganaron atletas locales. Vivir y entrenar a esta altitud da una ventaja que se nota.

95% de los Medallistas Entrenaron en Altitud

Runner's World publicó un dato difícil de ignorar: el 95% de los medallistas en campeonatos mundiales y Juegos Olímpicos desde 1968 vivieron o entrenaron en altitud. Iten a 2.400 m, Flagstaff a 2.106, Font Romeu a 1.850. Esos son los centros clásicos que llevan décadas recibiendo fondistas y ciclistas de élite. Las ciudades andinas compiten con ellos cara a cara, y en ciertas cosas les ganan (vuelos directos, clima estable los doce meses, infraestructura turística consolidada).

Si quieres mejorar tu marca en un maratón o llegar más fuerte a una granfondo, tres semanas a 2.500 metros pueden cambiar tus números de forma medible. Las carpas hipóxicas cuestan miles de dólares y no replican la exposición constante de dormir, caminar y vivir en un entorno donde el aire ya es escaso. Los Andes eliminan esa necesidad con ciudades a distintas elevaciones y una oferta turística que se adapta cada vez mejor a quien viaja para sufrir subiendo cuestas en lugar de tumbarse en una playa.

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