Ecuador

Yunguilla, turismo comunitario en las nubes del Distrito Metropolitano

Escondida en medio de verdes paisajes, a tan solo 45 minutos de Quito, se encuentra Yunguilla, que en idioma quichua significa «el choque de nubes con las montañas».

30 de septiembre de 2022.

Escondida en medio de verdes paisajes, a tan solo 45 minutos de Quito, se encuentra Yunguilla, que en idioma quichua significa «el choque de nubes con las montañas», una comunidad que antes talaba el bosque y que ahora es ejemplo de desarrollo sostenible y turismo comunitario.

De fácil acceso y a 2.650 metros de altitud, Yunguilla está en medio de dos reservas: la geobotánica del Pululahua y la del Bosque protector de la cuenca alta del río Guayllabamba.

Hogar de 200 personas, agrupadas en 55 familias, en Yunguilla lo han apostado todo al turismo comunitario desde hace más de 20 años.

Una idea de ‘locos’

«Antes nos dedicábamos, sobretodo, a talar el bosque para hacer carbón y vender madera. Ese es nuestro pasado oscuro», confiesa Germán Collaguazo, uno de los líderes de Yunguilla, que se extiende sobre 5.000 hectáreas, y que ahora es la tercera área de conservación y uso sustentable del distrito metropolitano de Quito.

Todo comenzó hace más de dos décadas con un primer proyecto agroforestal y de manejo de los recursos naturales, auspiciado por el Gobierno suizo y con la organización no gubernamental Maquipucuna como intermediaria.

«Esto fue una idea de 18 locos que querían cambiar el mundo» y que incluía capacitaciones, reforestación y agricultura orgánica. Además, en 1997 un grupo de mujeres empezó a preparar mermeladas e instaló una tienda comunitaria.

Hasta entonces, a Yunguilla no había llegado ni un turista y aún así, se capacitaron y le apostaron al ecoturismo. En 1998 llegó un grupo de turistas neerlandeses y la vida le cambió a la comunidad.

«Empezamos a ver que venía gente del otro lado del mundo a ver lo que tenemos acá: la naturaleza», y las caminatas que antes tomaban unas cinco horas a paso de nativo, llegaron a nueve con los turistas «porque querían ir disfrutando cada momento», contó.

Nacieron así paquetes turísticos con distintas actividades, como ordeño, acampada, observación de aves y paseos por caminos precolombinos o de bosque primario, hogar de osos de anteojos.

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