El Viernes Santo conmemora la crucifixión y muerte de Jesús, un día de reflexión, ayuno y oración. Se realizan procesiones, Vía Crucis y actos de fe en muchas comunidades.
En 2026, el Viernes Santo se conmemorará el 03 de abril.
Durante este día, en muchas iglesias las imágenes, especialmente el crucifijo, son cubiertas con un paño morado en señal de luto y de la ausencia de Jesús. Esta práctica simboliza la espera de su Resurrección y las imágenes son descubiertas el Domingo de Pascua como señal de su triunfo sobre la muerte.
La imagen de la Virgen María es vestida de negro, representando su dolor y duelo por la muerte de su hijo. Muchos fieles también visten de negro como muestra de respeto y recogimiento.
Es costumbre rezar el Vía Crucis, también conocido como el Camino de la Cruz. A través de este rezo, los creyentes acompañan a Jesús en sus últimas horas, reflexionando sobre sus 14 estaciones, desde su condena hasta su crucifixión y sepultura.
Durante el Viernes Santo, los fieles meditan sobre las siete últimas palabras de Jesús en la cruz, reflexionando sobre su significado y su aplicación en la vida cotidiana.
Uno de los momentos más solemnes es la liturgia de adoración a la cruz, con la que se cierra la celebración litúrgica del Viernes Santo. Su propósito es acompañar a Jesús en su sufrimiento y recordar su sacrificio por la humanidad.
A las tres de la tarde, la hora tradicional de la muerte de Jesús, se suele rezar el Credo de los Apóstoles como acto de fe y recuerdo de su crucifixión.
Por la noche, se realiza una ceremonia con himnos solemnes y oraciones, centrada en el significado del sacrificio de Cristo. Se agradece su entrega por la redención de la humanidad.
Una de las tradiciones más populares es la representación dramática del Vía Crucis, en la que actores escenifican los momentos clave de la Pasión de Cristo. Esta representación permite a los fieles revivir el camino de Jesús hasta el Calvario, reflejando su sufrimiento y amor por la humanidad.
La noche anterior, Judas Iscariote traiciona a Jesús y lo entrega a las autoridades por treinta monedas de plata. Jesús es arrestado y llevado ante el gobernador romano, Poncio Pilato.
Pilato interroga a Jesús y, aunque reconoce su inocencia, la multitud, influenciada por los líderes religiosos, exige su crucifixión. En un intento de liberar a Jesús, Pilato lo presenta junto a Barrabás, un criminal. Sin embargo, el pueblo elige liberar a Barrabás y condenar a Jesús. Pilato, lavándose las manos, se exime de responsabilidad en la ejecución de Cristo.
Jesús es despojado de sus ropas, azotado y humillado. Le colocan una corona de espinas y lo obligan a cargar su propia cruz hasta un lugar llamado Gólgota, fuera de Jerusalén.
En la cruz, Jesús es clavado entre dos ladrones. Según el Evangelio de Lucas, uno de ellos, llamado Dimas, se arrepiente y Jesús le promete el paraíso. El otro ladrón, Gestas, se burla de Él.
A las tres de la tarde, Jesús expira en la cruz, pronunciando sus últimas palabras:
"Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu."
En ese momento, según los Evangelios, ocurren señales sobrenaturales:
Tras su muerte, José de Arimatea pide el cuerpo de Jesús a Pilato, lo envuelve en un manto y lo coloca en un sepulcro sellado con una gran piedra. Tres días después, según las Escrituras, Jesús resucitará, marcando el Domingo de Pascua.
“No hay amor más grande que dar la vida por los amigos.” - Juan 15:13
“Por sus heridas fuimos sanados.” - Isaías 53:5
“Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu.” - Lucas 23:46